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Turismo y Educación

Turismo y educación: ¿una oportunidad de recuperación conjunta post COVID-19?


No es novedad, como ya se señaló en este espacio antes, que el turismo está viviendo desafíos históricos. Con un mundo paralizado y una reapertura que se prevé lenta y larga, el sector está obligado a prepararse para una nueva normalidad. Pero no está solo: el impacto del COVID-19 es, naturalmente, transversal.


Otra industria largamente impactada es la educativa. Más del 90% de los estudiantes de nivel primario, secundario y terciario de todo el mundo están imposibilitados de asistir a sus establecimientos. La respuesta automática de las instituciones educativas, allí donde los recursos estaban disponibles, ha sido el pasaje intempestivo al online. Principalmente a un canal que ya es parte de la vida de casi todos nosotros: zoom. Hemos visto hasta ceremonias de graduación virtuales. Sin embargo, está claro que se trata de una medida de emergencia y que una transformación digital sostenible en el tiempo requiere de mucho más que una herramienta de videollamadas. 


Particulamente en la educación superior, el impacto a mediano y largo plazo en el sector sigue siendo una incógnita. Scott Galloway, profesor de marketing de NYU reconocido por sus atinadas predicciones, afirmó hace pocos días que cree que una gran número de universidades e instituciones terciarias de Estados Unidos, principalmente aquellas de segunda y tercera línea, no podrán volver a abrir sus puertas el próximo año. Esto se da a la par de las predicciones de que entre 2020 y 2030 se va a duplicar la demanda de acceso a educación superior en el mundo. En pocas palabras, estamos frente a una necesidad de transformación profunda en medio de una explosión.



Un artículo reciente de Harvard Business Review que explora este tema, indaga especialmente en el impacto que la migración al online puede tener en los universitarios: si ya no tenemos como oferta única para ellos una experiencia de cuatro o cinco años en un campus o establecimiento físico, ¿qué nuevas necesidades y oportunidades surgen? Evidentemente muchas tienen que ver con generar experiencias que faciliten la conexión social que siempre se dió en estos ámbitos. 


En ese sentido, ya hay casos para analizar. Minerva Schools at KGI es una universidad elite estadounidense en la que los alumnos pasan cada uno de los semestres de los cuatro años de la carrera en un ciudad distinta del mundo. El objetivo es doble: que tengan eperiencias inmersivas en distintas geografías y culturas, y que generen y fortalezcan los lazos entre sus pares. En paralelo, las clases, online y en vivo, son dictadas por los profesores que permanecen en la sede de la universidad en San Francisco. Una forma de buscar de buscar lo mejor de cada mundo, se podría decir.


Visto desde el otro lado, un estudio de International Connector señala que el 75% de los millenials busca aprender algo nuevo a la hora de viajar. Su propósito no está en el destino en sí, sino en la experiencia que, si es de aprendizaje, aún mejor.


Entonces, la pregunta central es: ¿qué oportunidades de colaboración existen en este escenario? Veamos algunas.


Revalorización de viajes de cercanía


Con las nuevas restricciones que permanecerán post-pandemia, es muy probable que los viajes de larga distancia - en los casos que sean posibles - sean mucho más caros y menos accesibles. Así, hay una oportunidad para sumar valor a destinos de cabotaje o cercanías, en los que viajes no se centre en solo en conocer el destino sino en la actividad que se va a realizar. 


En ese sentido, experiencias educativas y de aprendizaje son un gran aliado. Un bootcamp de liderazgo en Bariloche o un curso de pintura en Mendoza hacen cobran otro valor, permitiendo los turistas/ estudiantes combinar elementos de ambas experiencias.


Ampliación de los mercados


Como señala Bharat Anand en su libro ‘The Content Trap’, el éxito de una transformación digital exitosa no reside en el contenido, sino en las conexiones. 


¿A qué vamos con esto? A que la colaboración entre estas dos industrias indudablemente puede generar un crecimiento del mercado de cada una: alguien que estaba pensando en tomar un curso quizás no estaba pensando en viajar, o viceversa. Pero en paquete, la oferta le cierra y hasta hastá dispuesto a hacer una inversión mayor, incrementando el valor que se puede capturar de cada consumidor.



Travel-as-a-service


Evidentemente la mejor opción no es que de la noche a la mañana una empresa cree su propio programa educativo. Ni tampoco lo contrario, en donde una universidad o academia comience a organizar viajes. Zapatero a sus zapatos. 


En este marco, nace la oportunidad de ofrecer la experiencia de viaje como un servicio para las instituciones educativas que buscan incorporarlas, dándoles una solución integral y llave en mano. La educación está viviendo un proceso de unbundling o especialización en la cadena de valor, en la que cada proveedor se enfoca cada vez más en un aspecto en particular; en ese sentido, bienvenidos sean los proveedores de travel-as-a-service al sector.


Aprovechamiento de capacidad ociosa


Una de las fotos más ilustrativas de la actualidad del sector turístico es la que configuran los prestadores con gran capacidad ociosa, especialemente los hoteles. 


Existe ahí una oportunidad de aprovecharla para ofrecer servicios asociados a viajes educativos. Como se vió en publicaciones anteriores, los hoteles se encuentran ante el doble desafío de mantener la capacidad instalada mientras esperan con incertidumbre el fin de la pandemia y la vuelta de los turistas en forma regular. 


De la misma manera que durante este tiempo de incertidumbre pueden aprovechar para apuntalar las tendencias de workation y bleisure, los hoteles pueden aprovechar para ofrecer su capacidad a instituciones educativas que no puedan re abrir sus puertas.



Juntos hacia un futuro incierto


Uno de los mayores desafíos del turismo para la época post Covid-19 es cómo ganar la confianza de los turistas en que es seguro viajar nuevamente. Hay mucha incertidumbre, desde cuestiones sanitarias hasta posibles cierres de fronteras, que le bloquearán al viajero las ganas y la iniciativa para viajar por su cuenta. De esta manera, hemos visto ya varias acciones e intentos de ganarla, aún sin muchos resultados. 


El prestigio y la confianza que generan las instituciones educativas es bien conocido. Tal vez sea hora érfecta para que la integración entre el turismo y la educación se profundice.


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