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LAB 032

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Turismo Especializado en África (Etnoturismo)

La sociedad se encuentra atravesando una crisis sin precedentes. El COVID-19 paralizó gran parte de la actividad económica, siendo el sector turístico uno de los más afectados. El escenario post pandémico es aún incierto, pero sin dudas las preferencias de los viajeros se verán interpeladas por esta coyuntura global:

*¿Se acelerarán las tendencias pre-pandemia?

*¿Predominarán los destinos con sistemas de salud más desarrollados o se optará por experiencias en países exóticos?

*¿Es esta una oportunidad para el crecimiento del turismo alternativo?


Nuevas tendencias en la demanda turística


En un artículo publicado por National Geographic en el cual se entrevista a distintos profesionales del área, se afirma que la coyuntura actual hizo mella en la forma en la que se conciben los viajes. Por lo tanto podría suponerse que el viajero comenzará a exigir mayor sostenibilidad en los destinos que visite, los viajes se tornan indispensables para la salud mental y las comunidades locales cobrarán mayor relevancia diversificando la oferta de destinos. Estas suposiciones no son arbitrarias, sino que van en concordancia con estudios llevados a cabo por la OMT en el año 2019, los mismos afirman que las siguientes tendencias se asentaron en las preferencias de los viajeros : 

-Los turistas buscan cada vez más viajes con sentido que aporten algo a su desarrollo personal. 

- Las personas aspiran a que los viajes sean una fuente de inspiración y conocimiento. 

- Los viajeros demandan a los proveedores turísticos más sostenibilidad y responsabilidad con el medio ambiente y la cultura local.



La confirmación de estas tendencias responden al crecimiento y fortalecimiento del llamado “Turismo Alternativo'' que puede satisfacer las nuevas demandas del sector. Ya que el concepto engloba distintos tipos de turismo enfocados en la sostenibilidad, la integración de las poblaciones locales y el cuidado del medioambiente. Diferenciándose de sus más extremos opuestos: el turismo de masas, el turismo comercial y el turismo tradicional.


El turismo etnográfico


Ahora bien, dentro del turismo alternativo podemos encontrar al turismo Etnográfico, también llamado turismo rural comunitario. Esta subdivisión dentro del turismo alternativo tomó relevancia a partir de 1980 cuando varios académicos señalaron al turismo comunitario como uno de los más esperanzadores a la hora de ayudar a las poblaciones rurales a empoderarse económica, social, psicológica y políticamente. Uno de los primeros estudios sobre este fenómeno fue llevado a cabo en la década de los 80 por Peter Murphy en “Tourism: A community approach”, el autor escribió acerca del desarrollo de actividades turísticas en pequeñas comunidades de la Columbia Británica y de Yukón donde los participantes interactúan con los habitantes locales y el medio ambiente. 

El turismo comunitario busca llevar al viajero a experiencias en las cuales viva un intercambio cultural, visitando pueblos que mantienen su forma de vida tradicional, con poca influencia occidental. Estos encuentros invitan al visitante a participar de forma activa en las actividades comunitarias, empatizando y aprendiendo de formas de vida ancestrales. Las actividades son llevadas a cabo en armonía con el medioambiente debido al estrecho vínculo y las formas de producción que las comunidades mantienen con su entorno. 



El viajero que elige este tipo de aventuras se destaca por su curiosidad, por sus ganas de conocer e intercambiar con culturas cuyas costumbres le son ajenas. Se posiciona desde un rol activo conviviendo con distintas etnias y se preocupa por la preservación de las mismas, tanto así como de su entorno. Debido a que la gran mayoría de los pueblos tradicionales viven en lugares remotos, con difícil acceso y/o con falta de infraestructura, los viajeros que las visitan están dispuestos a resignar comodidades para llegar a ellas. Cabe destacar que quienes demandan estas actividades priorizan la autenticidad de la experiencia, no contentandose con actividades que simulen o exageren una situación. En cuanto al rango etario es bastante variado, desde jóvenes adultos hasta adultos mayores - Baby Boomers-. 


¿Es el turismo comunitario económicamente accesible? 


La respuesta a esta pregunta dependerá del destino que se desea visitar y del tipo de viaje que se busque. No es lo mismo realizar este tipo de actividades en un tour especializado que en un viaje de mochilero. Las necesidades en cuanto a servicios y comodidades varían según el perfil del viajero y su presupuesto. En muchos casos la entrada a una comunidad debe hacerse con un guía local. Generalmente estos pueblos están más alejados de los centros urbanos y es necesario destinar varios días para conocerlos. La visita a comunidades de estas características requieren de una logística importante, encareciendo el promedio de los precios del tour. Un ejemplo de esta situación es la visita a la tribu Mentawai en Indonesia, donde el pueblo tribal más próximo a una ciudad queda a varias horas de bote y luego caminata por un espeso pantano. Para compartir con esta extraordinaria cultura es necesario contar con guías autorizados por el gobierno quienes se ocupan de llevar la comida, arreglar el alojamiento en la casa de un miembro de la tribu, hacer de intérpretes y ocuparse del transporte.



Por otro lado existen pueblos con mejor acceso, facilitando su visita para quien quiera explorarlos de forma independiente y reduciendo costos. Un caso particular se da en el estado birmano de Kayah, aquí conviven más de 7 grupos étnicos quienes viven en pueblos rurales pero con buena conectividad terrestre. Para conocerlos solo hace falta un celular equipado con gps y una moto, siendo prescindibles los guías y el pernocte en las tribus los costos se reducen considerablemente.


El turismo como un arma de doble filo


Es importante recalcar que la realidad no siempre condice con las expectativas. Al trabajar con comunidades rurales es importante medir el impacto que el turismo genera en ellas económica, cultural y psicológicamente hablando. El mal manejo de esta actividad puede llevar a acentuar los problemas que debían subsanarse.

La no inclusión de las comunidades en el planeamiento de la actividad lleva a un ensanchamiento de la grieta económica. Así mismo, debe cuidarse el encuentro cultural para que los visitantes no acaben imponiendo sus costumbres, destruyendo lo que se debía preservar. En el mismo sentido la posición filosófica con la que se planea un viaje de estas características será determinante a la hora de su ejecución, no es lo mismo plantear como objetivo primordial el tomar fotografías a ciertas tribus con modificaciones corporales que proponer un intercambio genuino y respetuoso con ellas. Es necesario tener en cuenta que la conducta del turista para con los habitantes locales modifican la percepción y las actitudes de estos últimos para con futuros visitantes.



Para mencionar un caso exitoso de turismo etnográfico se puede analizar la labor de Tesfa Tours, en la región de Tigray y Lalibela al Norte de Etiopía. Esta empresa fundada en 2010 trabaja con más de 20 comunidades, las cuales brindan servicios de guía y alojamiento a los visitantes. Mediante capacitaciones e inversión se logró establecer la infraestructura necesaria para desarrollar distintos circuitos que pongan en valor la riqueza cultural de la región. Si bien quien tuvo la iniciativa fue un extranjero hoy en día las comunidades se autogestionan, destinando un 55% de las ganancias a necesidades comunitarias y haciendo foco en la responsabilidad económica, ambiental y social. Es remarcable como un proyecto así puede generar impactos positivos en diversos aspectos, tanto sociales como ambientales. 


Rutas Etnográficas en África


Las nuevas tecnologías lograron que la información sea más accesible. El mundo, antiguamente cargado de misterios e incertidumbres es ahora mejor comprendido. Por otra parte, los avances en el transporte posibilitaron llegar a sectores antes impensados a un menor costo. Llevar a cabo una aventura para descubrir selvas o tribus era un asunto de vida o muerte reservado para los más intrépidos exploradores quienes además del coraje poseían los medios materiales para tan dificultosa empresa. Hoy en día lejos de perder su atractivo, el hecho de conocer lugares remotos es posible para más personas.  

Aún quedan en el mundo lugares que mantienen su esencia y están abiertos a recibir a quienes deseen aventurarse para explorarlos.



El continente africano posee muchas de las últimas fronteras en donde el occidentalismo aún no ha podido penetrar. Más allá de los populares safaris en el sur del continente o las pirámides y Medinas del Norte, el imaginario colectivo ve a esta porción de tierra como un lugar azotado por guerras y pobrezas. Lejos de ser la realidad, África ofrece la posibilidad de embarcarse en rutas que llevan a los viajeros al encuentro con paisajes culturales y naturales de lo más sorprendentes, pasando por los vestigios del antiguo reino de Kush en Sudán del Norte hasta las prístinas selvas primarias de Gabón. 

Si hay un país que reúne todos los elementos mencionados anteriormente es Etiopía. Ubicado en el cuerno de África es el único que logró mantenerse soberano frente a las garras colonizadoras de Europa. Este país es hogar de una de las formas más antiguas de cristianismo, que poco tiene que ver con la Iglesia Católica Apostólica Romana, y cuyos sitios religiosos son verdaderas hazañas arquitectónicas que datan desde antes del Siglo XI. Iglesias con forma de cueva que descansan en las puntas de vertiginosos peñascos o monasterios monolíticos son solo algunas de las riquezas arqueológicas del país, que por más sorprendente que suene continúan siendo los lugares de peregrinación de esta antigua cultura, aún vigente. Los monumentos previamente mencionados se dispersan por el Norte y Centro del país, mientras que en el Sur la cultura cambia notablemente. En la región del Valle del Omo viven más de 8 etnias con significativas diferencias entre sí, convirtiendo a este lugar en uno de los más ricos y diversos de África. La gran mayoría de estos pueblos son seminómadas, siendo su actividad económica principal el pastoreo y en menor medida la plantación de Sorgo y Maíz. Los recorridos por estas tierras cautivan al más exquisito de los viajeros, siendo posible convivir y participar en las tradiciones tribales. Es necesario mencionar que lamentablemente el poco turismo que recibe la región no es siempre llevado a cabo de forma responsable, teniendo un trato abusivo para con los habitantes locales de quienes muchas veces solo se busca una fotografía. Este comportamiento está modificando la relación entre los visitantes y los locales, quienes de a poco se acostumbran a que los turistas solo están allí para fotografiarlos. Por esta razón no siempre es fácil lograr un acercamiento íntimo y genuino. Sin embargo no es imposible, si uno demuestra que sus intenciones van más allá de una fotografía la química de la relación cambia y se convierte en una experiencia realmente grata para todos los participantes.   

Estos destinos son operados por un puñado de agencias y reciben poca afluencia de visitantes. Debido a la falta de infraestructura general es recomendable asesorarse con expertos si se desea recorrer la región. 


¿Es la globalización inminente?


Todo parece indicar que al mundo en el cual vivimos le quedan cada vez menos espacios vírgenes, las distancias se acortan y una cultura global, marcada por la ambición y el consumo, amenaza con arrasar las formas de vida con un vínculo más estrecho con la naturaleza. Frente a este desalentador panorama SI se pueden generar acciones que cambien el rumbo de la historia e inclinen la balanza en favor de quienes por siglos han sido marginados, perseguidos e incluso masacrados.


Organizaciones internacionales como Survival luchan por los derechos de los pueblos originarios en todo el mundo dándoles voz, creando áreas naturales de manejo indigena y defendiendolos frente empresas que amenazan con la destrucción de sus tierras. 

Por otro lado, la industria del turismo no puede ser ajena a esta situación. Siendo una de las industrias de mayor crecimiento a nivel global, tiene el poder de contribuir al empoderamiento, reconocimiento e inclusión de pueblos rurales e indígenas. Esta posibilidad abarca tanto a operadores, como a agencias y viajeros.


Desde la OMT se aborda el tema en el documento “Recomendaciones sobre el desarrollo sostenible del turismo indígena”. Allí se desarrollan de forma completa todas las aristas a tener en cuenta al trabajar en conjunto con comunidades indígenas. No es menor la posibilidad que tiene la industria para contribuir a la conservación de la diversidad cultural, estando íntimamente ligada a la conservación del medio ambiente. Es grande el daño producido hasta ahora pero está en nuestras manos la posibilidad de generar un cambio positivo, ya sea siendo turistas conscientes o armando productos que tengan en cuenta a los pueblos originarios.


Julian Stivelman, fundador de Cultura Sariri (culturasariri.com.ar) nos cuenta:

En 2018 con mi compañera Luciana Czikk emprendimos un recorrido en busca de lugares que nos sacaban el sueño, manteniendo un contacto estrecho y real diferentes culturas. Al llegar a Etiopía y toparnos con turistas que apuntaban teleobjetivos a la cara de una mujer de la tribu Banna, entendimos porque los locales se extrañaban cuando en vez de tomarles fotos les cebabamos mate.



Luego de 8 meses intensos, volvimos a nuestras casas y se nos ocurrió materializar lo vivido en un proyecto; compartiendo fotos y relatos, intentando generar conciencia de la diversidad cultural y natural. En Enero 2020 armamos el primer viaje grupal de 15 días, coordinando y poniendo en práctica la filosofía que desarrollamos en nuestras vivencias personales. La experiencia fue grandiosa, y si bien estamos en constante crecimiento y aprendizaje en cuanto a armar productos turisticos, confirmamos la teoría de que un acercamiento distinto se puede dar en esta parte del globo. Hoy, frente a este terrible panorama decidimos frenar y no apresurarnos, sin bajar los brazos ni apagar la máquina de ideas. Planeamos para 2021 dos viajes grupales distintos; en Julio volveremos por tercera vez a Etiopía, mientras que en Abril visitaremos las regiones más desconocidas del subcontinente indio, visitando estados de Orissa y Chhattisgarh para aprender y compartir con las sorprendentes tribus y culturas que allí viven.

  • Escrito por
  • Julian Stivelman
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